1984 - Rafael Vázquez Zamora, George Orwell 4.5Reseña de Fantasía MágicaPospuse mucho el escribir esta reseña porque no sabía exactamente cómo enfocarla. 1984 es un libro muy complejo. A muchos, acostumbrados a lecturas más livianas, es muy posible que les resulte hasta aburrido por momentos o que simplemente pierdan el interés. A otros, en cambio, les va a volar la peluca.A mi me ocurrió algo extraño: lo considero un libro muy bueno. Está escrito muy, muy bien, los personajes están muy bien creados, la idea general del libro es aterradora y completamente creíble, la historia es interesante y el final, intriga... pero al terminar el libro me encontré preguntándome a mi misma ¿realmente me gustó?. Ahora que pasó un mes de que lo leí (si, me tomé mi tiempo para escribir la reseña) me doy cuenta de que sí. Porque es un libro al que le tengo respeto. Es un clásico que debe ser leído, en lo posible ya en la edad adulta.La idea del Gran Hermano es escalofriante.1984 nos narra una sociedad cuya clase media está completamente controlada. Los individuos no son tales sino que forman parte de un sistema, una maquinaria organizada, monótona y rutinaria cuya única función es sostener al Gran Hermano. No existe la libertad, sólo el deber. La más mínima inflexión en el rostro puede ser considerada un acto de rebeldía, y la rebeldía significa la muerte. Pensar diferente es un delito.Los niños son entrenados desde muy chicos para ser soldados insensibles, listos para delatar y sentenciar a sus propios padres a la muerte si creen que siguen un camino que no es el establecido por el Gran Hermano.El Gran Hermano todo lo ve, todo lo sabe. Tiene cubiertos todos los frentes y nadie, nadie, debe salirse de los esquemas.Winston Smith trabaja para el gobierno, en el Ministerio de la Verdad. Es uno de los muchos encargados de alterar la información que se distribuye para adaptarla a los fines del Gran Hermano. Cuando ocurre algo que se contradice con una predicción o con una noticia que fue publicada, Winston redacta en Neolengua (el nuevo idioma que busca establecerse) y rectifica los viejos artículos para que el Gran Hermano siempre tenga razón.Hoy el enemigo es uno, y todos odiarán a ese enemigo. Pero mañana el enemigo cambiará, y aquellos a quienes odiaban ayer hoy son aliados. Nadie tiene memoria, todos siguen al Gran Hermano. Nadie cuestiona. Nadie se rebela.Pero Winston no está conforme. En su interior la llama de la rebelión comienza a encenderse, y eso lo aterra y lo emociona a la vez.No hay forma de buscar aliados porque el Gran Hermano tiene ojos y oídos en todos lados, y sin embargo Winston comienza lentamente a hacer pequeños actos herejes como escribir en un cuaderno sus pensamientos verdaderos. Sabe que en cualquier momento puede venir una patrulla a buscarlo pero no le importa. Una vez que comienza, no puede detenerse, y esos actos irán creciendo cada vez más, haciendo que viva en un terror constante y haciéndolo sentir más vivo que nunca.Es dificil abarcar la magnitud del mundo creado por Orwell en este libro. La forma en que el gobierno del Gran Hermano lo controla absolutamente todo es aterradora.Se proponen acabar con el idioma conocido y crear la Neolengua, donde ciertos conceptos no existan. Quieren que la gente no se instruya más de lo necesario, que no hagan preguntas, que no tengan emociones. Se busca la falta de inteligencia y la falta de cultura. Ya nadie se casa por amor, sólo por deber. Los deseos físicos están casi extintos. La felicidad es un concepto cada vez más olvidado, aunque todos anuncien ser felices porque el Gran Hermano los cuida.No importa a dónde vayan, el Gran Hermano estará ahí.Por momentos no pude evitar pensar en la Segunda Guerra Mundial y su propaganda (más teniendo en cuenta que fue publicado en 1949). Hay carteles con el rostro del Gran Hermano en todos lados, banderas y afiches con su imagen. Ese rostro que todos conocen aunque nadie sabe si realmente existe. Ese hombre de bigotes y mirada penetrante que siempre los vigila.Y otro pensamiento que me persiguió casi todo el libro fue la imagen de los martillos del video de The Wall.La historia es fabulosa y los personajes son interesantes, pero me encontré no encariñándome ni un poco con ellos. Da igual si viven o mueren, porque vi la historia desde afuera, sin apego, simplemente dejándola fluir y viendo qué pasaba.Solamente me intrigaba el desenlace, que me pareció lógico y acorde.El destino de los protagonistas no me preocupaba (una de esas licencias insensibles que uno se puede tomar con la ficción), como si la insensibilidad que el Gran Hermano buscaba proyectar en la población también se hubiese contagiado mientras uno leía.Sólo hubo un momento en que se me hizo pesado: hay muchas páginas dedicadas a un tratado lleno de explicaciones sociológicas y políticas que, si bien es interesante porque ayuda a conocer más a fondo esta sociedad completamente distópica, llegado un punto lo único que quería era que continuara la historia. Saber si Winston sería atrapado o no. Si lograría hacer un cambio en el sistema o no. Si los seres humanos podrían volver a ser sólo eso, humanos.