El Abuelo que Salto por la Ventana y se largo - Jonas Jonasson Reseña de Fantasía MágicaÉste es uno de los libros más originales, bizarros, divertidos y por momentos hasta delirantes, que he leído en mi vida. Definitivamente lo leería de nuevo.Comenzando por que el protagonista tiene cien años recién cumplidos y la presencia de ánimo de saltar por una ventana de un primer piso, ya se ve que ésta no va a ser una historia como las otras.Este libro está muy bien escrito, con un estilo diferente y casual que resulta muy ameno y atrapante. Abundan las situaciones extrañas (incluido uno de los asesinatos más ridículos que he leído) y los frecuentes momentos de comicidad están más que bien narrados.Allan Karlsson es uno de los personajes más despreocupados, y calmos que he visto. No parece tener la capacidad de enojarse u ofenderse, y es básicamente neutral ante todo. Su vida fue increíble (aunque él vea todo con mucha naturalidad y simpleza) y reacciona ante el peligro con total calma... o incosciencia. Jamas se queja (salvo si le hablan de politica o religión) y su despreocupación alcanza por momentos niveles casi épicos.El libro se reparte entre dos historias que se van alternando. En una se cuentan los acontecimientos a partir del escape y en la otra la muy muy extensa, increíble y explosiva vida de Allan.En el presente hay varias acciones a la vez y muchos personajes que giran sobre lo mismo, aunque con diferente objetivo. Son todos bastante indolentes, no demasiado preocupados por la ley y tan peculiares como diferentes. Los conocemos principalmente por los diálogos, dinámicos y llenos de ironía.Me resultó fantástico como narra desde el punto de vista de cada uno, a veces volviendo sobre lo que ya se contó, y gracias a eso muchas veces se redescubren con humor cosas que como lectores ya sabíamos.Al mismo tiempo, Jonasson intercala muy bien pequeños relatos de historia mundial, que narra de forma amena y por momentos hasta cómica:"En cierto modo, con el final de la Segunda Guerra Mundial la península de Corea había quedado descolgada. Stalin y Truman ocuparon fraternalmente sus respectivas partes, dejando que el paralelo 38 separara el norte del sur.Luego se iniciaron unas negociaciones, que se hicieron eternas, sobre la conveniencia o no de que Corea se gobernara a sí misma, pero, puesto que Stalin y Truman no acababan de compartir las mismas valoraciones políticas (de hecho, no las compartían en absoluto), las cosas acabaron más o menos como en Alemania. Primero, Estados Unidos creo una Corea del Sur, tras lo cual, la Unión Soviética creó una Corea del Norte. Y luego, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética abandonaron a los coreanos a su suerte."El súmmum de la historia es, para mi gusto, hacia el final del libro, durante el diálogo con un fiscal.Tiene una buena dosis de sarcasmo y una cantidad considerable de humor bastante negro que no resulta grotesco en ningún momento. Hay mucho uso del absurdo, que gracias a lo bien narrado que está resulta totalmente creíble, y las situaciones en las que se ve involucrado Allan son tan extrañas e impredecibles, que llegado un punto simplemente desistí de especular y me limité a esperar lo inesperado. Este es un libro en el que puede ocurrir literalmente cualquier cosa.