Cómo atrapar a una heredera (Agentes de la Corona, #1) - Julia Quinn Reseña (muy dolida porque amo a Julia Quinn) de Fantasía MágicaMe duele en alma hacer esta reseña porque amo a Julia Quinn pero... este libro es un bodrio.Éste fue uno de los primeros libros que escribió, así que no sería justo guiarse por él. Se nota que iba encaminándose al que luego será el estilo que tantas adoramos (como en la serie Bridgerton) pero todavía le faltaba un tramo para llegar.Por si no quisieron leer la muy extensa sinopsis... Caroline Trent es huérfana y está en manos de un tío que solamente quiere la fortuna que ella heredará. Después de que su primo (por órdenes de su padre) intentara violarla sin más éxito que el de recibir un balaso, Caroline se escapa durante la noche y en su huída conoce a Blake Ravenscroft (de profesión: espía de la Corona), quien por la descripción física la confunde con Carlotta de León, una espía española. Blake se la lleva prisionera (aunque Caroline no se resiste demasiaaaado) y ahí comienza todo.Primer problema del libro: Caroline es bastante irritante. Y no me refiero a la tierna muchachita terca que suele protagonizar los libros de Quinn, sino que es realmente una persona irritante. Sus reacciones, sus pensamientos, su comportamiento... irritante.Blake por otro lado es un personaje simpático y en cierta forma inusual para el estilo de la autora. Ya estuvo enamorado una vez, estuvo comprometido incluso, pero la mujer con la que iba a casarse fue asesinada en una misión y el juró que nunca volvería a amar a nadie.Por supuesto, todos esperamos que Caroline cambie eso.El mejor personaje para mi es el Marqués Sidwell, amigo de Blake y futuro protagonista de la segunda parte de la saga. Tengo mis esperanzas puestas en ese otro libro, porque Sidwell realmente es un personaje divertido.Otro al que no pude tolerar ni una sola vez es al mayordomo. Además del curioso hecho de que no parece tenerle ni un ápice de respeto a su señor -que en otras circunstancias podría resultar en situaciones muy divertidas- es un personaje prácticamente inútil. Ocupa lugar, molesta con sus apariciones y sus contestaciones sin gracia. Me cayó francamente mal.Segundo problema del libro: No tiene la chispa de siempre. De verdad, no está. El humor dulce y simpático, con ingenio y un poco de sarcasmo, aquí no es otra cosa que diálogos forzados y en muchos casos hasta estúpidos. Son extensos por puro gusto, sin realmente decir nada. El libro se hace largo... y esto lo dice quien se ha leído historias de Julia Quinn en un día y medio, o a lo sumo dos.Y la historia de amor en sí... bueno, está bien, pero no es de las mejores.Tenemos al dañado Blake y a la dulce y cariñosa Caroline (aunque irritante). Tenemos unas cuantas situaciones de malos entendidos, de Caroline prisionera en una casa intentando entretenerse con lo que puede y ocultarse de todos, y a pesar de que se supone que es un libro de humor... me hizo reir una sola vez.Que no se me malinterprete, de verdad me duele criticarlo tanto. Julia Quinn es una de mis autoras preferidas y sus libros me han hecho pasar momentos hermosos en épocas en que estaba con el ánimo un poco bajo. Simplemente, éste no es uno de esos.Nos vemos en la continuación, tengo mi esperanza puesta en su persona, Marqués Sidwell.